martes, 12 de abril de 2011

Seminario Programa de Tratamiento Familiar (parte II)

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Retomando de nuevo la cuestión que nos atañe en esta entrada sobre los Programas de Tratamiento Familiar, decir que son los equipos interdisciplinares compuestos por un trabajador/a social, un psicólogo/a y un educador/a social los encargados de desarrollar la intervención. Concretamente desde el ámbito que aquí nos repercute nos centraremos obviamente en el perfil profesional del educador social. Así pues dentro del área educativa son varios los sectores donde se trabaja desde los PTF, como veremos sintetizado en el siguiente cuadro que nos presento la ponente:
(Pinchar sobre la imagen)
En general y según el artículo 6 de la Orden de 20 de junio de 2005, los profesionales que forman el Equipo de Tratamiento Familiar deben cumplir las siguientes funciones:
  • Recepcionar los casos.
  • Estudiar el caso y profundizar en el conocimiento de la situación.
  • Valorar la idoneidad de la inclusión del caso en el programa.
  • Formular las hipótesis de trabajo y elaborar un Proyecto de Intervención Familiar individualizado y temporalizado para los menores y las familias.
  • Consensual con la familia el proyecto diseñado.
  • Desarrollar y efectuar el seguimiento del Proyecto de Intervención Familiar.
  • Establecer los mecanismos de información permanente necesarios para mantener la colaboración y la implicación del servicio.
  • Colaborar con las instituciones implicadas.
  • Elaborar documentación e informes técnicos.
  • Establecer mecanismos de coordinación.
  • Proponer la derivación de los casos a los recursos sociales más adecuados.
  • Proporcionar información, asistir a las reuniones de trabajo y comisiones técnicas.
  • Cualquier función relacionada que sea necesaria.

A pesar de todas estas funciones anteriormente citadas, me gustaría resaltar aquellos aspectos destacados por la ponente como apartados o requisitos fundamentales en la labor del educador social. Así pues, hizo alusión a la autoreflexión, la autocrítica y el trabajar de modo personal los propios prejuicios que mantenemos presentes. Además de ser empáticos, comunicativos, asertivos, respetuosos, cercanos o mostrar buenas habilidades sociales. Personalmente llamo mucho mi atención la incorporación de este apartado en su presentación, lo cual dice mucho de un gran profesional, pues en ningún momento debemos de olvidar el aspecto más humano de nuestro trabajo. Considero que la autoreflexión y la autocrítica son cruciales para el buen desarrollo de cualquier práctica, pues nos va a permitir conocer nuestras fortalezas y debilidades ofreciéndonos la oportunidad de corregir los errores cometidos y mejorar en futuras ocasiones. Por lo tanto fue para mí una grata sorpresa saber que aún existen profesionales motivados por la labor que desarrollan, empeñados en mejorar día a día, capaces de superar el conocido y famoso “síndrome del quemado o burn out”, que siguen valorando la habilidades personales e ilusionados mantienen el afán de superación para mantenerse en este oficio de tintes dulces y a veces también amargos.

Para ir ya finalizando voy a retomar unas aclaraciones realizadas por la ponente en el turno de preguntas donde señalo que las familias acuden de manera voluntaria al PTF, dicha intervención constará de un período máximo de dos años evitando así que sea crónico y se lleva a cabo siempre que haya presentes menores. El equipo de tratamiento familiar recibe información directa de parte de la familia e indirectamente a través de los servicios sanitarios, educativos o los mismos servicios sociales quienes se encargarán posteriormente de su seguimiento. Como política personal de trabajo nos confirmó que hace saber a sus usuarios toda la información necesaria sin maquillar la verdadera realidad, pues considera que debe compartirla con las familias haciéndolas conscientes y participes de la situación. Sin embargo reflexiono a cerca de la falta de respuestas idóneas ofertadas, pues no se proporcionan soluciones reales y acordes con las circunstancias sino que según sus propias palabras “se está parcheando en diferentes ámbitos”, no identificando bien los casos ni indagando en profundidad, tratando solo a las víctimas en lugar de al conjunto de agentes interventores.

Estas palabras me dieron mucho que pensar, pues la cuestión es no caer en el mismo error de otros sectores como los medios de comunicación o la justicia, quienes se limitan a identificar lo sucedido y aplicar un castigo o sanción por ello. Nuestro papel y función compañeros es otro muy diferente, nos toca ir más allá de las evidencias, indagar en cada situación y profundizar en ella para intentar averiguar cuál es el trasfondo real de esa circunstancia, dando respuesta a la pregunta o cuestión de ¿por qué ha sucedido eso? y no sólo ¿qué es lo que ha pasado?. Además una vez conocido todos los aspectos relevantes debemos proporcionar las medidas socioeducativas oportunas para hacer frente a dicha situación, ya que en nuestro caso estamos en posesión del doble perfil de trabajadores y educadores sociales. Es muy fácil criticar y castigar pero no lo es tanto dar u ofrecer una segunda oportunidad. Trabajemos pues para que se proporcionen críticas pero constructivas, basadas en el conocimiento de causa, sin prejuicio y estereotipos, ofreciendo alternativas ante dicha problemática. Por otra parte cuestiones que hacen referencia al hecho de que si no existen menores no se interviene y no se toman medidas aunque tenga 18 años recién cumplidos asaltan mi cabeza, puesto que socialmente ya no es un niño. O ¿por qué motivos no se realiza una verdadera intervención atendiendo a todo los sujetos como se recoge en los reglamentos?, no comprendo para que sirve el establecimiento de una serie de normativas si no se aplican en la práctica. Una vez más la teoría está más avanzada que la práctica y se confirma el hecho de que nos queda mucho camino por recorrer, así que pronto tendremos la gran oportunidad de dar nuestros primeros pasos en esta larga andadura por lo que espero que recordemos todos estos momentos y sepamos tenerlos en cuenta.


 


Aquí os dejo dos enlaces de referencia:


Seminario Programa de Tratamiento Familiar (parte I).

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El pasado 21 de febrero tuvo lugar el cuarto seminario de intervención, esta vez acerca de los Programas de Tratamiento Familiar. Para ello tuvimos el honor de recibir a una educadora social miembro de dicho equipo, por lo que pudimos conocer de cerca la experiencia personal de una profesional de este ámbito. Así pues, además de explicarnos la información más relevante de la temática compartió con todos nosotros vivencias y opiniones personales invitándonos en varios puntos o apartados a la reflexión. De esta manera se ponía fin al conjunto de seminarios celebrados sobre Infancia y Familia para dar paso y abrir un segundo bloque con materias diferentes.

Para ponernos en situación comenzaremos dando respuesta a la siguiente pregunta ¿qué son los Programas de Tratamiento Familiar (PTF)?. Pues bien los PTF se encuentran inscritos en la Ley 1/1998 de 20 de abril, y hacen referencia a un servicio especializado que se enmarca dentro del sistema público de servicios sociales perteneciendo concretamente al área de Infancia y Familia. Es resultado del compromiso moral de la sociedad y los poderes públicos en general, de velar y asegurar la protección y cuidados necesarios de los menores para su bienestar y desarrollo integral. Se crea mediante un convenio de colaboración entre la Consejería de Asuntos Sociales a través de la Dirección General de Infancia y Familia de la Junta de Andalucía, y los ayuntamientos de todos los municipios de la Comunidad. Todo esto queda recogido a partir de la Orden 10 de mayo de 2002, por la que se establecen las bases reguladoras para la concesión de subvenciones a otorgar a los municipios de más de 20.000 habitantes para la realización de PTF. Este programa se implemento a todo el territorio andaluz según lo establecido en la Orden 25 de marzo de 2003, permitiendo la creación de los equipos técnicos necesarios para el desarrollo de dicho programa en aquellos municipios menores de 20.000 habitantes.

Por lo tanto podríamos decir como bien apuntaba la exponente que se trata de un servicio social intermedio, pues los PTF a través de sus equipos han servido de nexo entre los Servicios Sociales Comunitarios y el Servicio de Protección del Menor. Esto ha favorecido una mayor comunicación entre ambos niveles, garantizando un servicio especializado dentro de la atención primaria. Es una atención de carácter psico-socioeducativo para mejorar las condiciones de vida del menor en el seno de su familia, posibilitando su desarrollo integral en dicho contexto.

En cuanto a sus objetivos, los programas de tratamiento a familias con menores persiguen una doble finalidad, evitando la separación del menor del núcleo familiar, normalizando su situación mediante un tratamiento específico e integrador que permita la adquisición de pautas rehabilitadoras que compensen la situación de riesgo social que pueda afectar al bienestar de los menores, y con una clara tendencia a la reunificación familiar en aquellos casos en los que sea posible. Pero siguiendo concretamente aquellas metas planteadas por la ponente éstas son:
  • Potenciar que las familias proporcionen a los menores un entorno familiar adecuado que garantice su desarrollo integral.
  • Preservar la integridad de las familias evitando la separación de los menores.
  • Conseguir el máximo número de casos para realizar la reunificación familiar si se ha valorado que es la mejor alternativa.
Y es que en la actualidad vivimos sumergidos en una sociedad de profundos y continuos cambios, los cuales han afectado de manera directa a la estructura o composición de la familia así como a sus funciones, siendo ésta el primer agente socializador del menor. Así pues las transformaciones producidas en el núcleo familiar interfieren en su desarrollo, siendo las más características de nuestros tiempos la presencia de separaciones o divorcios, la monomarentalidad, las familias reconstituidas, la violencia de género y una complicada situación socioeconómica fruto de la crisis por la que atraviesa el país.

De esta manera el equipo interdisciplinar de tratamiento familiar con menores debe afrontar aquellos casos en los que exista un peligro real para el menor, atendiendo especialmente aquellas circunstancias en las que esté presente algún factor o indicador de riesgo. Éstos pueden ser una discapacidad, un problema de salud mental, algún tipo de adicción siendo la más habitual el alcoholismo o drogodependencia, el absentismo escolar reiterado, la escasez de redes sociales y por lo tanto aislamiento social y familiar, el desconocimiento de las necesidades y atención de los menores o la ausencia de habilidades sociales y prácticas higiénicas adecuadas entre otros. La presencia de un mayor número de indicadores pueden dan lugar a una situación de riesgo social para el menor, por lo que hay mayor probabilidad pero no significa o quiere decir que la reunificación de varios aspectos den automáticamente como resultado un contexto perjudicial.

Quizás es precisamente en este apartado donde se encuentre la mayor importancia de la prevención, en aquellos entornos en lo que todavía no se ha desarrollado un malestar generalizado y se debe evitar que surja estableciendo los medios necesarios y adoptando las medidas pertinentes. Un hándicap que nos ha acompañado a lo largo de toda la historia de nuestra profesión es la orientación de estas estrategias, pues han sido enfocadas a un sector de la población poco apropiado no teniéndose a veces en cuenta a los destinatarios. Parece ser que en los últimos años se están realizando importantes avances en este aspecto pues se ha incorporado de manera notoria la presencia de los destinatarios modificando en numerosas ocasiones el enfoque de las campañas. Un ejemplo de todo esto fue comentado a lo largo de la exposición haciendo referencia a los actuales programas realizados en el Polígono Sur (Sevilla), los cuales están dirigidos a los propios menores. Nunca antes se había trabajado desde esta perspectiva, enfocar el trabajo directamente hacia los menores es un punto novedoso y muy favorable que permite que tomen conciencia desde pequeños, conozcan la información más relevante para poder gozar de un buen proceso evolutivo y sensibilicen a los mayores mediante la presión a sus familias. Por lo que ha resultado ser un indicador de cambio muy positivo.

No obstante debemos señalar que según la propia Consejería de Igualdad y Bienestar Social los Programas de Tratamiento Familiar van dirigidos y tiene como perfil de destinatarios:
  • Familias desfavorecidas con menores a su cargo en situación de riesgo social.
  • Familias monoparentales con hijos/as menores de 18 años a su cargo en situación de dificultad social.
  • Familias en cuyo seno se han detectado graves situaciones de violencia que afectan directa o indirectamente a los menores a su cargo.
  • Familias con menores en los que se ha adoptado una medida protectora para posibilitar su retorno.
(http://www.juntadeandalucia.es/igualdadybienestarsocial/export/Infancia_Familia/HTML/prevencion/tratamiento.html)

Ahora bien, llegados a este punto se preguntarán ¿cómo llega una familia al PTF? o ¿cuál es el proceso que se lleva a cabo?. Pues de manera formal y teórica hemos de decir que en primer lugar los Servicios Sociales Comunitarios se encargan de prevenir y orientar a nivel general, y si detectan o le llega una situación de riesgo para un menor intervienen en un primer nivel para procurar su reinserción a través de programas comunitarios o servicios más específicos de familia e infancia. Si a pesar de las medidas puestas en marcha el caso no evoluciona favorablemente incluso se ve agravado o se requiere de una atención más específica, se deriva a un segundo nivel donde se encuadrarían los Equipos de Tratamiento Familiar. No obstante, si transcurrido un período máximo de dos años en los que se ha trabajado con esa familia no se obtiene ningún resultado, ni ningún cambio notorio que sea beneficioso se ha de poner en conocimiento de dicho caso al Servicio de Protección del Menor, quien se encargara de evaluar la adopción de medidas de protección desarrollando ya un proyecto individualizado de intervención.

Debemos añadir un punto de inflexión importante destacado por la propia ponente puesto que hizo hincapié en matizar la diferenciación con la práctica real, donde toda la intervención se desarrolla de forma conjunta, estando conectados, interactuando y manteniendo relación todos los niveles sin existir una barrera fija tan delimitada que los separe. ¿Y por qué se produce este hecho?, pues como refirió la educadora social allí presente para clarificar todo el proceso y facilitar su compresión se establecen tres niveles de intervención dependiendo del grado de riesgo que presenta la situación del menor. Por lo que de esta manera los servicios sociales comunitarios atenderían un grado leve, los equipos de tratamiento familiar un grado moderado y ya el servicio de protección del menor se ocuparía o encargaría de los casos graves. Ahora bien en la práctica el problema se encuentra en la delimitación de estas situaciones, pues es muy complicado clasificar un asunto en leve, moderado o grave ya que no existe ningún manual exhaustivo que nos indique dichas coordenadas. Una vez más trabajar en el ámbito social y con personas corrobora la complejidad que envuelve a la realidad, cuestión que mantiene una estrecha relación con la distinción de situación de riesgo y desamparo trabajada a lo largo de la carrera en diversas asignaturas entre la que se incluye esta misma de Intervención ante Problemas de Desadaptación Social durante el primer cuatrimestre.

viernes, 8 de abril de 2011

Bullying

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Una semana más durante el trascurso de la clase tuvo lugar la exposición de varias compañeras, en este caso sobre el “Bullying” y siendo el turno de Tere, Mary y Salud. Así pues, a lo largo de esta entrada intentaré resaltar los puntos básicos del tema así como aquellos aspectos más relevantes que han llamado mi atención y han supuesto la adquisición de nueva información.

En primer lugar hemos de definir el concepto de Bullying, ¿a qué hacemos referencia con este término?. Pues bien, se trata de una expresión que posee cierta actualidad aunque el fenómeno al que alude tenga ya su trayectoria, puesto que nos referimos a cualquier tipo de abuso o acoso escolar producido de forma prolongada en el tiempo entre iguales. Es una forma de maltrato intencionado, perjudicial y persistente de un estudiante o grupo de estudiantes hacia otro compañero sin motivación evidente o provocación aparente, que por lo general es más débil quién se convierte en su víctima habitual. Según algunos autores el bullying es:
  • Dr. Dan Olweus (1978, psicólogo noruego considerado pionero en estas investigaciones): “una persona es objeto o víctima de acoso cuando se ve expuesta, reiteradamente y a lo largo del tiempo, a acciones negativas por parte de otra o de otras personas”.
  • Espelage y Swearer (2003): “comportamiento prologando de insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica y/o agresión física de un/os niño/s hacia otro que se convierte en víctima”.
Ahora bien, aunque el bullying se produce en el ámbito escolar según indican las estadísticas y estudios realizados la edad más frecuente en que aparece es en la adolescencia o juventud entre los 7-14 años, correspondiéndose especialmente con la educación secundaria. Por lo que tras realizar una investigación con una muestra seleccionada Espelage y Swearer (2003) aseguran que existe un elevado número de casos sobre dicho fenómeno en la adolescencia temprana, produciéndose un descenso en los últimos años del sistema de estudios obligatorio. Podéis consultar el siguiente estudio de gran interés “Un visión panorámica del fenómeno bullying” de Kerman, Bernardo en la Universidad de Flores, para lo que os dejo el siguiente enlace:  http://www.cienciared.com.ar/ra/usr/41/719/calidaddevidauflo_n5v1pp159_173.pdf

Como hemos podido ver el bullying es una práctica agresiva de maltrato que alcanza sus mayores índices durante la adolescencia. Se trata de una edad o período de la vida complejo, ya que es esta etapa del ciclo vital las personas se están formando y sufren crisis en la socialización y cambios en las estructuras personales, lo que conlleva a su vez a la desorientación social. Entre las múltiples y diversas características que definen a los adolescentes me gustaría resaltar la importancia de la exaltación de los sentimientos y sobre todo el valor que le otorgan al grupo de iguales. Así pues, se trata de un período en el que se magnifican los sentimientos, resulta muy complicado expresarlos correctamente y saber canalizarlos, existiendo una sensación de incomprensión lo que provoca rebeldía y el deseo o anhelo de tener libertad, autonomía e independencia. Por lo tanto buscan en el grupo de iguales la satisfacción a todas sus inquietudes, la comprensión y atención que creen no tener, un apoyo o lugar al que acudir y con quien sentirse identificado. De ahí que el adolescente en compañía del grupo se encuentre más seguro, sintiéndose más fuertes y renunciando incluso a su propia personalidad para la inclusión en dicho grupo.

Es este punto donde encontramos el problema, en el momento en el que se transgreden los límites y se sobrepasan los extremos. Y es que es de crucial importancia que los niños se desarrollen en contacto con otros niños, es decir, tenga un grupo de iguales con el poder identificarse y comunicarse pero son también fundamentales los procesos de socialización que se llevan a cabo con otros agentes sociales como la familia y la escuela. Todos estos aspectos van a interferir en el desarrollo natural del individuo, por lo que todas las experiencias vividas forjaran la personalidad del niño así como en la actitud y conducta adoptada. De ahí que mis compañeras hicieran hincapié en la importancia del modelo educativo familiar, el cual influirá en el rol de víctima o de agresor asimilado por el sujeto.

No obstante he de añadir que en los casos de bullying generalmente además del papel de víctima y agresor que son las partes más visibles, suelen existir diferentes roles implicados que complementan la escena como indican diversos autores como Salmlvall (1996) o Sutton y Smith (1999). Los otros grupos o roles implicados pueden ser los seguidores, ayudantes y reforzadores del agresor, los defensores de la víctima en el caso de que los hubiera o incluso la audiencia pasiva o público que contempla la agresión sin intervenir directamente. Siguiendo la tesis doctoral de Ana Belén Górriz Plumed “Roles implicados en el acoso escolar” vamos a identificar los siguientes agentes:

- Agresor: sujetos impulsivos, disruptivos y extrovertidos, con actitudes menos negativas hacia la intimidación. Muestran escasa conciencia sobre si los actos que perpetran son moralmente aceptables, caracterizándose por la falta de empatía y del sentimiento de culpabilidad. Suelen presentar ausencia de relación afectiva cálida y segura por parte del núcleo familiar, con dificultades para establecer y respetar unos límites o normativas, teniendo lugar la combinación de técnicas permisivas con autoritarias a través de medios coercitivos. Caracterizados por un temperamento agresivo, sienten una fuerte necesidad de ejercer el dominio sobre los demás, con grandes capacidades de manipulación y presentando dificultades de autocontrol de su ira y agresividad, con falta de habilidades sociales para su relación.

- Victima: se caracterizan por su timidez, inseguridad o debilidad. Tienen una baja autoestima, percibiéndose a sí mismos como incapaces de controlar los ataques. Presentan escasa red social, retraimiento social o miedo. Se sienten indefensas y se perciben sin recursos para salir de la situación.

- Público: son testigos del acoso escolar, aquellos individuos que contemplan el maltrato sin hacer nada al respecto, incluso restan importancia a los incidentes acaecidos y se mantienen en una posición netura. Avilés y Elices (2003) plantean a su vez una subdivisión entre:
  • Animadores del agresor: jalean y animan al agresor, se posicionan activiamente a favor de éste.
  • Defensores de la víctima: siendo éstos aquellos que intervienen para poner fin a la situación en defensa de la víctima.
Además a nivel ya personal incluiría la figura del adulto, haciendo alusión aquellas personas mayores que se sitúan en el contexto y están cercanas a las circunstancias aunque se mantengan en un principio ajenas a los acontecimientos. Sería el profesorado, los tutores, orientadores o psicólogos del centro educativo y las familias. También habría que incluir de manera necesaria la figura del educador social para la dotación del alumnado de habilidades sociales idóneas, generando recursos educativos para la prevención de este tipo de acosos, detectando las situaciones que se produzcan y mediando en aquellos conflictos que tengan lugar, o desarrollando proyectos de convivencia en todo el centro, entre otras funciones. Por lo que debido al surgimiento de nuevas situaciones que presentan nuevas demandas es necesaria la incorporación de nuevas figuras al ámbito escolar o educativo, como es en este caso el perfil profesional del educador social quién complementaría la labor realizada por el resto de profesionales. Así pues el educador social sería el nexo de unión entre las familias y el centro, trabajando en conjunto para poder ofrecer una respuesta global que se potencie desde todos los ámbitos y poder minimizar de esta manera esfuerzos que se dirijan hacía el mismo sentido.

Al tratarse de un fenómeno de gran envergadura y amplia repercusión afecta a toda la comunidad educativa debiendo intervenir por tanto con todos los agentes que se ven afectados. Considero que se deben adoptar las medidas o estrategias oportunas, aquellas que promuevan la solución del conflicto, que medien en la situación y fomenten un entorno pacífico de bienestar común. Para ello como ya he mencionado se debe trabajar con todas las partes implicadas, mientras que en la actualidad la alternativa que se desarrolla es la sanción del agresor quién es penalizado en algunos casos con la expulsión. Aunque personalmente no comprendo el objetivo de la expulsión dentro del ámbito educativo en ninguna circunstancias, pues se visualiza como un premio o alago para el infractor y una forma de no atender a las problemáticas que se nos plantean desechándolos en lugar de prestarles la atención requerida, en los casos de bullying es quizás menos lógica la aplicación de dicha medida.

Con la expulsión durante algunos días del agresor solo se conseguirá evitar el acoso durante ese período de tiempo, siguiéndose con su incorporación si es que no se agravan los hechos. Mientras que si se trabaja con todas las partes, para que la víctima supere todo el acoso vivido, aumente su autoestima, refuerce su personalidad y cree una red de iguales; con el agresor para que aprenda a canalizar sus emociones, adquiera habilidades sociales, sea consciente de su conducta, recapacite sobre lo sucedido y aprenda a convivir en grupo; con ambas familias para que puedan apoyar a sus hijos y revisen sus modelos educativos trabajando aquellos aspectos más conflictivos; con el resto de espectadores o compañeros del aula que presenciaron el acoso poniéndolos en conocimiento de causa y ofreciéndoles toda la información necesaria y recursos existentes para establecer una sensibilización al respecto; así como con el profesorado para que sean capaces de detectar una situación de bullying o acoso escolar y sepan hacer frente o como actuar ante la misma; y con la comunidad educativa en general para que se trabaje por una convivencia pacífica, justa e igualitaria basada en el respeto. Si se adoptara esta estrategia, eso sí mucho más laboriosa y costosa, se estaría afrontando la problemática social que existe en la realidad educativa ofertando la posibilidad de remediar la situación, buscar alternativas y aprender de todo lo sucedido sin tener que correr un tupido velo que permita dejar pasar e ignorar los hechos.

No obstante hemos de señalar que resulta muy complicado detectar un caso de bullying, puesto que nunca es explícito, ni público ni numeroso. Además es muy difícil trazar la línea que indica o marca el inicio de una práctica de acoso escolar, dado que una pelea ocasional, un conflicto puntual, no ser amigo de alguien o no querer acercarse a alguien no es bullying al no haber una continuidad en el tiempo y una intencionalidad de hacer daño. Esto ha hecho que la realidad transgreda los límites y se “escurra el bulto” normalizando ciertos comportamientos como los insultos, los motes o apodos, los empujones o collejas e incluso las amenazas, a los que no se le presta en la mayoría de las ocasiones la atención que debiera siendo consideradas cosas de la edad y propia de los chiquillos, situaciones que en ocasiones pueden ser señales de alarma ante un caso de acoso escolar. De esta manera el centro incumple una de sus funciones como es la prestación y el deber de proporcionar seguridad e intimidad a todo el alumnado.

Acabamos de hacer referencia a diferentes situaciones que probablemente desencadenarían en un caso de bullying, pero existen diversos tipos o formas de acoso siendo estos:

  • Maltrato verbal: insultos y menosprecios en público para poner en evidencia a esa persona. Incluye poner apodos, mentiras, bulos, generar rumores, burlas que ridiculicen al sujeto, etc. Es el tipo de acoso más frecuente o habitual.
  • Intimidaciones Psicológicas: son las amenazas, los gestos de asco, de desprecio, una mirada desafiante, una cara desagradable o cualquier señal obscena. Es muy difícil de detectar pues puede producirse en todo momento a espaldas de un adulto o incluso estando este presente sin que sea capaz de percatarse. El agresor percibe un mayor poder y dominación de la situación, mientras que en la víctima aumenta el sentimiento de indefensión y vulnerabilidad.
  • Maltrato físico: incluye toda acción corporal como golpes, empujones, patadas o daño a las pertenencias de la otra persona. Al dejar señales visibles se suele identificar.
  • Aislamiento: se ignora y se excluye a esa persona del resto del grupo, dejándola sin red social.
  • Ciberbullying: es el acoso a través de las nuevas tecnologías online. El móvil, el tuenti, los chats, el correo, etc permiten enviar mensajes groseros desde el anonimato dando lugar a los insultos, bulos o amenazas entre otros.

En definitiva la temática del bullying parece ser un tema de gran actualidad debido a los últimos acontecimientos de denuncia de varios casos, una cuestión que nos inquieta, que suscita el interés público y ante el que deben tomarse medidas al respecto. La prevención y la intervención de medidas educativas debe ser el camino seleccionado para la creación de una buena convivencia escolar en lugar del establecimiento de medidas punitivas y sancionadoras. De acuerdo con esta vía se manifiesta la Federación de Asociaciones de Padres y Madres (FAPA) de la Comunidad de Madrid ante el reciente descubrimiento de nuevos casos de acoso escolar en dicho lugar, por lo que reclaman la actuación inmediata por parte de la Administración en la toma de estrategias eficaces que aborden de manera adecuada los sucesos acaecidos. Los siguientes enlaces os permitirán ver las noticias relacionadas con el tema comentado:




Antes de concluir con esta entrada sobre el bullying, más que aportar datos informativos me gustaría invitaros a la reflexión, pensemos pues ¿qué es lo que está sucediendo en la sociedad actual?, ¿dónde se encuentra el germen de tanta conflictividad?. Como bien sabemos el acoso escolar no en un hecho novedoso pero si esta sufriendo en estos tiempos ciertas transformaciones y un cierto crecimiento que por lo menos resulta preocupante. Avanzamos en diferentes materias, vivimos en el siglo de la tecnología y en la sociedad del bienestar, pero sin embargo la violencia y los actos abusivos atropellan los derechos de cualquier ciudadano siguiendo presentes entre nosotros. Creo que resulta por lo pronto interesante reflexionar acerca de esta cuestión pues hacerle frente, recapacitar sobre los hechos, proponer alternativas y adoptar medidas educativas aplicables son la única vía posible para paliar dicho problema. Sin más me despido…

“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos” (Martín Luther King).



lunes, 4 de abril de 2011

Trabajo y Exposición SINDROME DOWN.

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En este segundo cuatrismestre seguiremos trabajando en nuestro proyecto sobre el colectivo síndrome Down por lo que ahora sí que si nos adentraremos por completo en todo su desarrollo, volcándonos en su realización y dedicándole numerosas tardes con el objetivo de tenerlo culminado al menos una semana antes de la fecha de entrega para poder tener tiempo suficiente para elaborar nuestra exposición.

Así pues el mes de febrero copo el inicio por escrito del trabajo en sí para lo cual partimos del guión ofrecido por la profesora Almudena. Una vez tenidos en cuenta los diferentes apartados que debía contener el trabajo decidimos continuar con la búsqueda de información exhaustiva para que supusiera una buena base científica en la que poder sostener nuestras palabras y argumentar de manera justificada todo el contenido del mismo. Por ello realizamos dos grupos de trabajo por parejas para poder agilizar el proceso, pero contando siempre con más de una perspectiva, la supervisión de al menos dos compañeros, con la intención de no dejar nada en el aire u olvidarnos cosas importantes atrás. De esta manera comenzaron nuestras largas tardes reunidos en los pasillos de la UPO, en la que las horas pasaban y pasaban, el reloj avanzaba y nuestro trabajo comenzaba ya a tomar forma.

De esta manera si hay algo que me gustaría resaltar y otorgarle especial importancia en nuestro trabajo ha sido precisamente la metodología empleada, nuestra manera de trabajar. Así pues hemos llevado a cabo una metodología participativa en la que los diferentes miembros hemos estado siempre en contacto directo y coordinados, mostrándonos colaborativos en todo momento. El gran interés y dedicación en la realización del presente trabajo también han sido aspectos muy favorables que han estado presente, por lo que sinceramente creo que la composición voluntaria de los equipos de trabajo ha sido una característica muy acertada, puesto que al ya conocernos y haber trabajado juntos con anterioridad, así como los diferentes caracteres de los cuatro miembros del grupo nos hace un equipo muy compenetrado, fuerte, decidió y que funciona bien. Cada uno desempeña un rol diferente necesario para mantener el orden y clima de trabajo optimo, ocupando cada uno su lugar y emitiendo aportaciones de una gran diversidad.

Si el mes de febrero lo dedicamos fundamentalmente al desarrollo del marco teórico, en marzo nos centramos en la aplicación práctica así como en el papel desempeñado por el educador social dentro de este contexto, manteniendo de nuevo contacto con la Asociación ASEDOWN y recurriendo al uso de las tutorías como la brújula que guía una embarcación. Y es que han sido múltiples las dudas que nos han asoplado a lo largo del desarrollo de nuestro trabajo disipadas en su mayoría gracias a las aportaciones de Almudena en el uso de las citadas tutorías. Así pues, debo destacar el agobio inicial acometido con la presencia de estudios y datos básicamente de origen médico con la falta de investigaciones al respecto del ámbito socioeducativo que aquí nos compete. Pero con paciencia encontramos algún que otro apartado de la vertiente educativa y en cuanto a los datos de origen médico nuestra profesora nos invito a realizar una minuciosa selección en la que abordáramos aquellos aspectos más relevantes ciñéndonos a nuestros intereses y descartando aquellos otros que escapaban de nuestro abordaje.

Además de nuestras dudas e inquietudes transmitimos a la profesora las ideas que contemplábamos con respecto al desarrollo y estructura de la exposición, la cual veníamos cavilando durante semanas ajustando todos los incisos y teniendo en cuenta los inconvenientes que cada opción podría suponer. Por ello fuimos buscando alternativas hasta optar y llegar por un tipo de exposición que fuera dinámica, pero con contenido, participativa, estructurada, organizada y coordinada milimétricamente. Poco a poco nuestras ideas previas se fueron consolidando llevando a cabo todos los trámites pertinentes y ajustando todos los pasos necesarios para obtener el resultado anhelado.

Situados ya en la última semana antes del gran día, señalado como el día 30 de marzo en el que desplegaremos delante de todos nuestros compañeros y durante un tiempo de dos horas el proyecto realizado así como el esfuerzo de meses y meses de exhaustivo trabajo, nos centraremos en la redacción final de las conclusiones y en la culminación de la presentación. A priori y a expensas de la valoración de Almudena el trabajo se encuentra ya finiquitado con una sensación muy gratificante y un resultado satisfactorio del mismo.

En cuanto a la exposición debo decir que ha sido también el fruto de semanas y semanas de cavilación, reflexión y tema de debate entre los miembros del grupo en el que se han barajado diferentes opciones siendo al final escogida la alternativa que por su originalidad, creatividad, dinamismo y participación hemos considerado más oportuna en esta ocasión. Quizás lo que más nos preocupaba es la incidencia de cualquier altercado o contratiempo por lo que procuramos preparar algún que otro recurso en caso de que fuera necesario hacer uso de un plan B, y es que nuestro sentido de la organización ha sido la base de todo nuestro trabajo. Por ello quisimos cuadrar todo el mínimo detalle realizando incluso en repetidas ocasiones un ensaño de lo que podría ser la exposición que nos permitiera controlar los tiempos, estimar la dedicación a cada una de las partes, establecer un planing en la que todos supiéramos en todo momento donde y que debíamos hacer, así como una manera de mejorar nuestra expresión.

No obstante, llego el gran y tan esperado día. A las 8.45h de la mañana del 30 de marzo nos encontrábamos los cuatro miembros del grupo frenéticos en el aula habitual para preparar con anterioridad la sesión, asegurarnos de que todo estaba correcto y poder empezar así a la hora establecida. Fueron llegando los compañeros quienes sorprendidos fueron sentándose y animándonos, mostrándonos todo su apoyo y colaboración. La verdad antes de nada y de continuar con la entrada no me gustaría seguir sin pararme y hacer un inciso al respecto ya que es de agradecer el comportamiento que los compañeros mostraron en todo momento. Interés, participación, colaboración, silencio, orden, paciencia, etc en definitiva todo lo esperado por su parte y que nos facilito en gran medida el desarrollo de nuestra exposición. Por lo que una vez más desde aquí quiero mostrar mi agradecimiento por hacernos tan fácil la presentación un día verdaderamente importante para nosotros.

“TAL COMO SOMOS”, bajo este título quisimos dar el pistoletazo de salida e iniciar nuestra presentación con el objetivo principal de dar a conocer el colectivo Síndrome Down. Así pues, dividimos la misma en diferentes apartados siendo éstos:

  • “Los Colores de tu mirada”: una dinámica en la que a través de un juego quisimos exponer los cuatro apartados fundamentales de nuestro trabajo: ¿qué colectivo es?, ¿por qué es objeto de intervención?, ¿qué se está haciendo? y ¿qué se podría hacer desde el ámbito social?. A través de estas cuestiones recogimos los apartados del trabajo sobre la delimitación conceptual, el abordaje histórico, las características psicosociales, los factores de riesgo, las principales problemáticas, la legislación existente, la iniciativa o labor de la asociación ASEDOWN, los programas y recursos a su alcance, así como las funciones del educador social en este ámbito y una serie de conclusiones finales. En esta dinámica participaban los compañeros al girar la ruleta, obtener piezas de un puzle y no era una exposición de corrida en la que los niveles de atención cuesta más mantener. Conseguimos pues explicar contenidos teóricos importantes pero introduciendo pequeños descansos en el nivel de concentración.

  • Puzle: con las piezas conseguimos un aliciente para aumentar su interés durante la exposición dado el desconocimiento de su finalidad. Para concluir con la parte inicial más teórica decidimos poner fin precisamente con unas preguntas a modo de resumen-evaluación y cuyas piezas servirían para formar entre todos un puzle con la siguiente cita: “Si al mirarme puedes ver más allá de mi apariencia, encontrarás en mí toda la belleza que tus ojos me quieran dar y la inteligencia que tu confianza haga crecer en mí”.

  • Vídeo Documental: la segundo parte consistía en el visionado de un pequeño vídeo que nosotros mismos hemos elaborado a partir de los datos extraídos del cuestionario repartido en clase a nuestros compañeros para conocer sus conocimientos sobre el colectivo Síndrome Down, sus intereses e impresiones previas al respecto. Tras la recolección de estos datos, su recuento y su posterior visualización a través de gráficos decimos en colaboración siempre con ASEDOWN que muy amablemente se prestaron rápidamente a ello a realizar una entrevista a José Manuel Hermida, educador social del centro, un padre con un hijo con síndrome de Down y miembro de la junta directiva de la asociación, así como un usuario del centro. De esta manera quisimos plasmar diferentes perspectivas ante un mismo hecho y recoger los datos señalados por los compañeros.

  • Debate dirigido “Y tú…¿qué piensas?”: para finalizar y concluir con nuestra exposición decidimos realizar un debate pero dirigido a través del lanzamiento organizado de una serie de cuestiones que suscitan diversidad de opinión. Además existen multitud de visiones al respecto por lo que quisimos darle también un espacio a los compañeros en el que poder expresarse, mostrar su opinión y participar de manera más concisa. Además cada una de estas cuestiones iban acompañadas por la respuesta personal a la misma de diferentes profesionales como el educador social de ASEDOWN o una de las profesoras del centro. Las preguntas comentadas fueron:
    • Aunque las personas con Síndrome de Down son contempladas como un colectivo, ¿piensas que por sus características reúnen las condiciones suficientes para ser considerados como tal?.
    • Actualmente el Síndrome de Down es un colectivo objeto de intervención, ¿piensas que en un futuro seguirá siéndolo?.
    • Pablo Pineda es un reconocido actor con Síndrome de Down, protagonista de “Yo, también” (2009) con el cual ganó la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián. ¿Qué opinión te merece?, ¿Cómo crees que influye en el colectivo S.D?.
    • Se trata de un trabajo que requiere una gran implicación, pero ¿dónde situar la línea que separe el ámbito personal del profesional?, ¿hasta qué punto es aconsejable sobrepasar los límites?.
Sin más solo decir que me ha resultado uno de los trabajos más interesante y completo de la infinidad de proyectos desarrollados a lo largo de nuestros estudios universitarios. Y es que ha aunado tanto teoría como práctica, nos ha permitido indagar sobre una temática de interés personal y con los compañeros que de manera voluntaria hemos decidido lo que ha servido para mejorar el trabajo en equipo, así como la dedicación y el entusiasmo prestado. Además nos ha permitido tomar contacto directo con una realidad concreta, interactuar con el colectivo en sí y desenvolvernos en el mundo real hecho que a priori crea confusión, incertidumbre e incluso miedo. Pero tras la grata experiencia que a nivel personal por lo menos he vivido recomiendo su práctica para años venideros y agradezco desde aquí la oportunidad que me han brindado así como el trato recibido por la Asociación ASEDOWN, para quién no tengo palabras para poder expresar y agradecer todo lo que han hecho por nosotros. Así pues, este trabajo me ha supuesto una gran aportación a nivel personal y profesional, un trabajo de una gran riqueza que junto con la exigencia o requisito de su exposición me han dotado de nuevas competencias muy importantes para mi futuro desempeño profesional como trabajadora y educadora social.

martes, 29 de marzo de 2011

Intervención Familiar desde los Servicios Sociales Comunitarios

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El tercer seminario de la asignatura “Intervención ante problemas de desadaptación social” giró en torno a la temática de la atención familiar ofrecida desde los servicios sociales comunitarios. Dicha exposición vino dada de la mano de dos profesionales en este ámbito, concretamente una trabajadora social y una psicóloga, ambas de un municipio sevillano. Por lo que a lo largo de esta entrada trataré de situarnos en cuanto a lo que respecta a la teoría y reflexionar sobre diversos aspecto de interés que han suscitado en mí cierta curiosidad.

En primer lugar he de hacer alusión al concepto de servicios sociales comunitarios, siendo éstos definidos según la Ley de Servicios Sociales de Andalucía 2/1998 como “aquellos recursos, actividades y prestaciones organizadas para la promoción del desarrollo de los individuos y grupos sociales, para la obtención de mayor bienestar social y una mejor calidad de vida, así como para la prevención y eliminación de la marginación social”. Así pues los servicios sociales comunitarios, también denominados básicos, generales o de atención primaria, constituyen la estructura básica del Sistema Público de Servicios Sociales.

Hemos de recordar también, como vimos en la asignatura de “Servicios Sociales Básicos y Especializados” durante el pasado curso que los objetivos de dichos servicios comunitarios son:

      - La promoción y el desarrollo pleno de los individuos, grupos y comunidades, potenciando las vías de participación para la toma de conciencia, la búsqueda de recursos y la solución de los problemas dando prioridad a aquellas necesidades sociales más urgentes.

      - El fomento del asociacionismo en materia de servicios sociales, como cauce eficiente para el impulso del voluntariado social.

      - El establecimiento de vías de coordinación entre organismos y profesionales que actúen, dentro de su ámbito territorial, en el trabajo social.

Además, siguiendo una vez más la Ley de Servicios Sociales de Andalucía 2/1998 de 4 de abril, en su artículo 10, y concretamente el Decreto 11/1992, de 28 de enero, los servicios sociales comunitarios deben prestar los siguientes servicios:

  • Servicio de Información, Valoración, Orientación y Asesoramiento (SIOVA): es la puerta de entrada de los servicios sociales, donde se realizan las primeras atenciones y prestaciones a la población, así como los contactos con los demás recursos sociales.
  • Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD): desempeña una atención de carácter doméstico, social y de apoyo personal a familias y personas con el objetivo de facilitar una autonomía en su medio habitual, y evitar su desarraigo.
  • Servicio de Convivencia y Reinserción Social (CORE): se pretende la incorporación de todas las personas a la vida comunitaria, prestando especial atención a las acciones de prevención.
  • Servicio de Cooperación Social (COSO): de promoción y potenciación de la vida comunitaria, impulsando el asociacionismo.
Ahora bien, dentro del Servicio de Cooperación y Reinserción social se encuadra el “Programa de Atención Familia e Infancia” al cual pertenecen las profesionales allí presentes. Con éste se pretende prevenir, paliar y corregir situaciones de riesgo personal y/o familiar, con la intención de que no se derive en un riesgo social manifiesto, especialmente para los menores, favoreciendo la convivencia dentro del seno familiar. En este punto se encuentra una de las mayores cuestiones que aguarda este tema, ya que se trata de un viejo debate alrededor de ¿qué es lo mejor para el menor?.
      
                     

En la actualidad los menores son objeto de numerosas intervenciones, son considerados un colectivo vulnerable cuyos derechos se encuentran por encima de muchos otros, los cuales deben ser atendidos correctamente y se debe velar por el cumplimiento y satisfacción de todas sus necesidades. La protección del menor es hoy día una cuestión de gran envergadura, siendo considerada la familia como el medio más idóneo para la formación y desarrollo del niño como han demostrado algunos estudios e investigaciones como las desarrolladas por Bowlby (1969) o Ainswoth y Bell (1970). Estos autores pusieron de manifiesto la importancia de la familia en la salud mental de los hijos, especialmente en la capacidad de establecer vínculos afectivos, ejerciendo una gran influencia en la construcción de la personalidad las experiencias de amor y seguridad o por el contrario de temor y soledad percibidas en los primeros años de vida. Spitz (1972) también observó que aquellos niños que no recibían suficientes estímulos afectivos presentaban importantes retrasos tanto a nivel cognitivo como social.

Siguiendo por tanto esta línea las administraciones intervienen en aquellos casos en los que es necesaria su actuación, dada la situación de riesgo existente para el menor ya sea debida a factores individuales, familiares o socio-ambientales. Por tanto cuando la familia se convierte en un medio hostil para el desarrollo del niño, la Administración en un primer momento promueve los recursos necesarios de apoyo a la familia con el objetivo de proporcionarle a ésta los medios para que sea capaz de superar esa situación evitando la separación del menor de su entorno. Precisamente en este nivel se encuentran los Programas de atención a la familia e infancia, los cuales atienden a “núcleos familiares con hijos menores de edad de 0 a 18 años, que atraviesan por circunstancias concretas o generales de dificultad, que impiden el crecimiento individual adecuado de sus miembros o del conjunto como tal”. Desde aquí se trabaja con la familia, en ocasiones por miedo quizás al error o producir un daño mayor y en otras lamentablemente por falta de recursos institucionales se prolonga probablemente demasiado la estancia en los núcleos familiares de estos niños, retrasando su separación. Se trata de una decisión ardua y compleja la que deben afrontar los distintos profesionales, miembros integrantes de los equipos interdisciplinares, por lo que debemos confiar en su buen hacer y en su profesionalidad ya que se trata de personal cualificado para ello.

Así pues tras intervenir en este primer paso y no obtener el éxito esperado manteniéndose la misma situación, se adoptan otras medidas las cuales implican ya la separación del menor de su familia por parte en nuestro caso de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía quién asume la tutela y protección del menor, recogido todo ello en la Ley 21/1987, de 11 de noviembre (http://www.boe.es/boe/dias/1987/11/17/pdfs/A34158-34162.pdf).

En todo este proceso podemos observar la importancia crucial de la formación recibida por parte de todo aquel profesional que trate e intervenga con personas dentro del ámbito social, pues se está trabajando con la vida de muchas personas cuyos errores suponen costes de una envergadura abismal. Por lo tanto, se trata de un personal cualificado que debe responder ante un Código Deontológico, existiendo una serie de principios compartidos por todos éstos profesionales como el respeto, la confidencialidad, el derecho a la intimidad, el buen uso responsable de la información o la necesaria colaboración y coordinación entre todos.

Con este apartado también se hace referencia a las cualidades necesarias para el desempeño profesional de este oficio. Es una profesión que durante mucho tiempo quizás ha estado rodeada de mitos y estereotipos llegando incluso a estar infravalorada, pues es común en la sociedad el desconocimiento de este tipo de trabajos. De hecho numerosos compañeros entre los que me incluyo personalmente, nos hemos visto envuelto y hemos experimentado la amarga sensación de tener que explicar continuamente en qué consisten los estudios que estamos cursando, debido precisamente a la ignorancia hacia este sector. Además la rápida identificación popular con “los asistentes sociales” o peor aún con “los quitas niños” reflejan el largo camino que aún nos queda por recorrer, otorgándole una especial atención a las funciones de sensibilización y difusión social desde nuestro ámbito. Es más, a pesar del escaso reconocimiento por parte de la sociedad, me atrevería a afirmar que no todas las personas poseen las capacidades oportunas para desarrollar este tipo de trabajo siendo necesario reunir características o cualidades como la empatía, sensibilidad, motivación, flexibilidad, resolución de conflictos y toma de decisiones entre otras.

Otro hándicap que sigue acompañando a este trabajo es la consideración de una función marginal de atención a colectivos excluidos que requieren de una protección social, no teniéndose por tanto en cuenta su carácter universalista. Así pues, en un primer momento se piensa que en el caso de los “Programas de Atención Familia e Infancia” solo intervienen con familias que se encuentran en una situación de exclusión social creándonos una imagen prototipo. Sin embargo según las aclaraciones de las profesionales de este ámbito allí presentes, los casos con los que se encuentran son de una gran heterogeneidad. De hecho en los últimos tiempos, este aspecto si cabe se ha acentuado aún más debido a la crisis económica actual por la que atraviesa el país. Se ha producido un aumento del número de familias que requieren de la prestación de estos servicios y de la ayuda de estos profesionales para poder solventar su situación. Incluso familias de clase social media, con cierto estatus y que se encuentran integradas en la sociedad debido a los nuevos fenómenos acaecidos y a la actual configuración social son objeto de intervención.

De esta manera los cambios producidos en las tipologías familiares, en los roles que desempeña, la debilidad de la red social de apoyo, la incorporación de la mujer al mundo laboral extradoméstico, la predominancia de nuevos valores, las cuestiones surgidas ante el cuidado tradicional del infante o el ritmo de vida actual, han hecho que muchas familias se encuentren inseguras y desorientadas en cuanto a las pautas de crianza y modelos educativos coherentes que deben seguir, delegando como consecuencia algunas de sus funciones en el sistema educativo, según palabras de Vila (2000). El problema está en la ausencia de recursos por parte de la sociedad que proteja a la familia y permita la conciliación tanto de la vida familiar o personal como de la profesional, se trataría del cuarto pilar del bienestar social tan defendido por Vicenç Navarro. El origen de toda esta situación debatido durante el propio seminario fue establecido en la existencia de un número considerable de población que se encuentra inmerso en una sociedad neurótica y psicótica, en la que se producen problemas de socialización y con ello trastornos en la conducta. Desde nuestro ámbito por tanto será crucial trabajar con estas personas las habilidades sociales para que puedan afrontar las distintas adversidades que plantea la vida.

En general para poder atender toda esta diversidad de casos y minimizar el riesgo de la situación, buscando siempre el bienestar del núcleo familiar y mejorar su calidad de vida es crucial para todo ello el trabajo interdisciplinar, haciendo hincapié en un aspecto resaltado por las propias exponentes como es el reconocimiento de la importancia del trabajo en red o en equipo. La coordinación es por tanto fundamental en todo nuestro desempeño profesional, con el que todos los agentes implicados deben estar concienciados y cooperar para ello, trabajando de manera conjunta en una misma línea ya que se comparte y se avanza hacía un mismo fin común, reduciendo esfuerzos y minimizando costes.

Para finalizar me gustaría resaltar varios aspectos significativos que me resultaron muy llamativos durante la intervención de las exponentes, las cuales lanzaron una serie de ideas o conclusiones que pueden resumir de manera breve la principal problemática a la que se enfrenta uno de nuestros ámbitos de trabajo como son los servicios sociales. De manera sintética comparto con las dos profesionales que nos acompañaron a lo largo de todo el seminario, el hecho de que desde las instituciones no se aprecia la rentabilidad de estos servicios manteniéndose una visión de gasto lo que supone un coste frente a la posición de inversión. Una vez más todo dependerá del prisma desde el que se mira la realidad, ocupando el centro de todos los dilemas el dinero que como bien afirma un refrán popular “poderoso caballero, es don dinero”. El mayor problema al que se enfrenta por tanto los servicios sociales es su visión como un coste económico, no teniéndose nunca en consideración la importancia de invertir en prevención lo cual es mucho más eficaz y rentable que invertir en rehabilitación. De hecho vamos siempre a coalición de los hechos y según confirman los relatos de las propias profesionales en la actualidad se emplean “parches” para solventar las dificultades y necesidades de la sociedad. Por lo tanto a pesar de la ambigua delimitación conceptual de los servicios sociales, su reciente trayectoria institucional y su escaso reconocimiento social como bien afirmaron ellas no podemos olvidar la importancia de nuestra labor como agentes sociales promotores de cambio, ayudando a desaprender lo aprendido.

Yo misma...

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-Estudiante de Trabajo y Educacion Social en U.Pablo de Olavide. -Corresponsal Juvenil del Area de Juventud del Ayuntamiento de Los Palacios.
 

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