jueves, 24 de febrero de 2011

ADICCIONES (II parte)

Ahora bien, llegados a este punto todos sabemos que es una adicción y a que nos referimos cuando utilizamos dicha terminología. Pero yo me planteo la siguiente cuestión ¿Qué es lo que nos lleva hasta ella?, ¿Qué impulsa a la sociedad aun consumo desenfrenado de cualquier sustancia?, ¿Cuál es el fin o el objetivo que persigue con esta práctica la persona que tiene una adicción?. Preguntas que albergan en su interior una gran complejidad y ante las cuales existen tantas respuestas como sujetos que realizan esta práctica. Así pues hay una gran diversidad de factores de riesgos que influyen a la hora de consumir, elementos que nos impulsan hacia este tipo de salidas y con las que casi siempre se busca alcanzar alguna finalidad. Con frecuencia no existe una única causa, son diferentes variables las que interactúan y favorecen este proceso, aunque también existen otros factores individuales, ambientales y sociales que pueden atenuar la probabilidad de caer en la red de la adicción.

De manera generalizada, a continuación estableceremos una tabla comparativa en la que se expondrán distintos factores de riesgos y de protección que favorecen o disminuyen la probabilidad de que una persona se inicie en un consumo abusivo, siguiendo la “Guía de información sobre drogas, tú decides”, (Programa Municipal Prevención de Adicciones, Dos Hermanas).


Las nuevas adicciones, las cuales venimos comentando y haciendo alusión a lo largo de toda la entrada actúan como el resto de sustancias tóxicas y adictivas. Se trata de un comportamiento obsesivo e impulsivo, una enfermedad que suele ser progresiva y si no se interviene desde un equipo interdisciplinar con un abordaje biológico, psicológico y social puede dar lugar a un desenlace nefasto. Corroboran los factores de riesgo y protección anteriormente citados produciendo dicha actividad dependencia, escaso control voluntario, compulsividad, repetición, vehiculización de la angustia, evasión y síndrome de abstinencia. En la sociedad actual en la que vivimos conducida por el estrés, el materialismo y consumismo cada vez son más frecuentes la presencia de individuos con graves problemas, que amortiguan su frustración mediante la búsqueda de vías de escape que se convierten en importantes adicciones.

No obstante, no es mi intención levantar una alarma social y extender un pensamiento extremista y de prohibición en el que solo la abstinencia sea la única medida viable para atajar esta problemática. No es cuestión que vayamos analizando a la sociedad y consideremos personas con nuevas adicciones a todas aquellas que practiquen determinadas acciones o actividades. Debemos saber que la existencia de drogas y otras adicciones son una realidad presente en todas las sociedades y en todos los tiempos, es el uso que se hace de éstas donde se sitúa la frágil línea de la adicción y donde se encuentra el quit de la cuestión. Así pues, debemos categorizar este proceso o evolución hacia la adicción en tres etapas: uso, abuso y adicción o dependencia.

  • USO: consumo en la que, por el tipo de sustancia consumida, por la cantidad, o por las circunstancias en las que se produce el consumo, no son probables consecuencias negativas inmediatas sobre la persona y/o entorno. Se produce de manera esporádica, de manera casual, por curiosidad o búsqueda de sensaciones y sin aparentes consecuencias en su vida laboral, escolar o sentimental.
  • ABUSO: entendemos por abuso, su uso inadecuado, susceptible de comprometer física, psíquica y/o socialmente la evolución de la persona o de su entorno. Existen daños peligrosos para la salud y consecuencias sociales, su práctica supone un riesgo añadido dado el incumplimiento de normativas y obligaciones, produciéndose una pérdida de control que incapacitan su abstinencia.
  • ADICCIÓN: aquellos casos en los que tras un período de contacto o consumo variable, se prioriza la relación con la sustancia o actividad frente a otras conductas consideradas más importantes con anterioridad. Se convierte un eje central en la vida del sujeto, que ocupa la mayor parte de su atención y de su tiempo de manera obsesiva y compulsivamente. Presenta una imposibilidad absoluta de abstinencia, con dependencia física y psicológica. Llegados a este punto se convierte en un enfermedad primaria que alcanza a afectar todas las áreas de la vida.
En cuanto al ámbito legal acerca de la problemática de las drogas y otras adicciones hay mucho que decir. Así pues, el vigente Código Penal (1995) prohíbe y penaliza todos aquellos actos de cultivo, elaboración o tráfico que promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas. Sin embargo nada tiene que decir sobre las nuevas adicciones, limitándose al establecimiento de una delimitación absoluta entre lo permitido y lo prohibido. La justicia a través de la ley marca una línea divisoria entre las actividades legales y las ilegales en el campo de las adicciones sociales. Pero se escapan a este encuadre los casos en que se asocien diferentes prácticas, una combinación de lo permitido y de lo desaprobado o condenado. Como muestra un botón, así que hasta qué punto una persona tiene una adicción a las compras o al sexo y por lo tanto posee una enfermedad o es cleptómana o práctica el estupro y debe ser condenada. No obstante, la ley establece la siguiente clasificación básica de las adicciones:

  • Adicciones químicas (con droga):
    • Drogas legales: tabaco, alcohol, café, fármacos.
    • Drogas ilegales: opiáceos, cannábicos, cocaína y otras.
  • Adicciones sociales (sin droga):
    • Actividades legales: internet, alimentación, sexo, televisión, compra, juego y trabajo.
    • Actividades ilegales: robo, incendio, estupro (vocablo que se emplea en su amplia aceptación para indicar la violación o abusa sexual hacia una persona).
Ahora bien, para que una enfermedad adictiva social sea delimitada como total e identifica como síndrome adictivo social debe tener presente cinco datos definidores o características psicopatológicas como son:

  • Organización existencial centrada en una apetencia incontrolable del objeto (existencia adictiva).
  • Conducta posesiva del objeto mediante un acto impulsional, o sea, realización de una pulsión con un antes y un después.
  • Recompensa positiva, vivida como una autorrealización, y negativa, en forma de relajación, acompañadas de un refuerzo (recompensa inmediata).
  • Repetición de la conducta impulsional con intervalos no demasiado largos.
  • Efectos negativos sobre el individuo y su entorno sociofamiliar.
Hasta el momento hemos comentado el concepto de adicción, las diferentes tipologías, su evolución a lo largo de la historia, su proceso de desarrollo o los diversos factores de riesgo y protección. Sin embargo, ¿qué es lo que se está haciendo?, ¿cómo se está interviniendo con este colectivo desde el ámbito socioeducativo? Y ¿qué se podría hacer para mejorar estas prácticas?.

Desde el ámbito estatal, la Estrategia Nacional Sobre Drogas 2009-2016 presenta entre sus ámbitos de intervención la reducción de la demanda mediante la prevención, disminución del riesgo, asistencia e integración social, la reducción de la oferta, mejorar el conocimiento científico, la formación y la cooperación internacional. Mientras que en el tercer sector cabe destacar entidades como “Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente” (UNAD), creada en 1985 para aunar y potenciar las ONG que intervienen en el ámbito de las adicciones; “Cruz Roja Española”; la “Confederación de Entidades para la Atención a las Adicciones” (popularmente conocido como Proyecto Hombre); o la “Fundación de Ayuda contra la Drogadicción” (FAD) creada en 1986 para la prevención del consumo de drogas y sus consecuencias mediante estrategias educativas en el ámbito de la Educación Formal e Informal.

En el ámbito autonómico, concretamente en nuestro caso en Andalucía, se desarrolla el II Plan Andaluz Sobre Drogas y Adicciones que se articula en torno a cinco áreas de actuación siendo éstas la prevención, atención sociosanitaria, incorporación social, reducción de daños e información, y formación e investigación. En cuanto a la iniciativa social resaltar la labor desempeñada por la “Federación Andaluza de Drogodependencias y Sida ENLACE” constituida en 1991 para la coordinación de las diferentes asociaciones y federaciones provinciales en torno a esta problemática. Y la “Fundación Andaluza para la Atención a las Drogodependencias e Incorporación Social” (F.A.D.I.S).

Personalmente, y a modo de conclusión final me gustaría resaltar la importancia no solo de la información y la educación en el ámbito de las drogas y otras adicciones, sino la oferta de alternativas, el fomento de otras actividades y el tipo de intervenciones que se llevan a la práctica. Así pues, considero que es fundamental tener una buena formación al respecto, estar informados, conocer las pros y los contras de realizar ese tipo de consumo, y que desde la familia como primer agente socializador se fomenten ciertos valores, hábitos de vida saludables, modelos educativos positivos o la comunicación entre otros indicadores. No obstante, parece ser que en la actualidad nos encontramos en este punto de inflexión, en un momento en el que parece existir información suficiente sobre las distintas prácticas perjudiciales y que pueden suponer un riesgo para la salud. Ahora bien, mi pregunta es ¿hasta qué punto la información que nos llega es la adecuada?, ¿qué estilo de vida se está promoviendo desde los medios de comunicación?, ¿qué es lo que interesa? o ¿son la prohibición y el tabú las mejores soluciones?.

Sobre estos interrogantes habría mucho que decir, aunque a modo de síntesis y bajo mi postura creo que una atención asistencialista debería complementarse con medidas preventivas. Parece ser que se está trabajando en esta línea pero deberían ser estrategias que partan de los propios colectivos a los que van dirigidos, teniendo en cuenta la participación directa de la sociedad otorgándoles voz y voto en estas cuestiones. De esta manera sería un trabajo conjunto, contextualizado, cuyo mensaje iría probablemente más allá de la lectura en un folleto. Además la difusión de estas experiencias positivas junto con la oferta de ocio y tiempo libre saludable, serían una práctica alternativa con las que diversos colectivos podrían verse identificados, frente a la prohibición y a la imposición de medidas autoritarias que solo suscitan la contraposición de los grupos. Por lo tanto aún queda mucho por hacer, está en nuestras manos como futuros trabajadores y educadores impulsar nuevas estrartegias desde diferentes perspectivas y como hace mucho tiempo dijo Heráclito:

“En el viaje a través de la vida no existen los camino llanos; todo son subidas y bajadas”.

2 comentarios:

Almudena Martínez Gimeno dijo...

Muy bien tus entradas sobre adicciones, muy completas.
Esta semana tregua por la exposición pero a partir de la semana que viene a meterle caña al Blog

Ana Belén dijo...

ok,muchas gracias espero recuperarme pronto y ponerme al día. Me gustaría Almudena que me mirases también la de "Superando las barreras de la Inteligencia" para ver que te parece que se me quedo un poco atrás.

De todas modos, muchas gracias de nuevo.

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-Estudiante de Trabajo y Educacion Social en U.Pablo de Olavide. -Corresponsal Juvenil del Area de Juventud del Ayuntamiento de Los Palacios.
 

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